domingo, 8 de noviembre de 2015


Crónica de un viaje Veracruz – México en 5 horas y 35 minutos, bajo la más pura indolencia e ignominia; Aeroméxico AM

Resulta ser que el viernes seis de noviembre de 2015, tuve a mal planear un viaje de regreso al DF, saliendo de Veracruz.

Como tenía una cita con el médico a las 10:50, hice mis cálculos…, salir a las 6:05 am, para estar en el DF a las 7:00 am a más tardar. Como ya no había sitio en “el gallinero” (ya saben, es business, o como lo nombra AM Premier y luego el gallinero) pues mi asistente me puso en Premier, que es un verdadero atraco en despoblado porque es carísimo para lo que dan; he aquí la crónica del viaje en el vuelo 548 del 6 de noviembre de 2015:

A las 4:05 am me desperté hecho la raya y me vestí para alcanzar el taxi a las 4:20 y llegar al aeropuerto antes de las 5:00, hasta ahí (llegar al aeropuerto), todo salió como planeado, llegando al aeropuerto de Veracruz al cuarto para las cinco.

Inmediatamente me formé en la cola general, pues no sabía aún que me habían atracado con lo de Premier, terminando el trámite de obtener mi pase de abordar a las 5:10.

Entonces, siguiendo las indicaciones del personal de AM, que por cierto, son expertos en hacerle sentir a uno despreciable, dándonos siempre la malvenida, especialmente a los de la 3ª edad, como es mi caso, me dirigí a la sala de abordaje, pasando por los filtros de seguridad, lo cual es un eufemismo (supongo que algún día escribiré algo sobre esos filtros); solamente que un guardia me lo impidió argumentando que abrían a las 5:20 el servicio. Ups que contrariedad, porque el avión salía a las 6:05. Por supuesto no argumente eso con el supuesto guardia…

Ya en la sala, me di cuenta de que estaría sentado en premier, lo que por cierto no fué ninguna ventaja, pues me tocó del lado en donde el compartimiento de maletines es muy pequeño y no cupo el mío. Subimos al avión con media hora de atraso y ahí las azafatas, me ofrecieron de beber de “lo que había”, solamente pude tomar un agua de coco ya que no había café y rechacé el pan dulce, porque no como azúcar y además no se me antojaba. Que cosas, pan dulce horrible y refrescos es el desayuno que dan en premier. Despegamos sin más.

El vuelo fue sin contratiempos, ahí vi pasar majestuosa a La Malinche, vestida de armiño, avisté a Don Goyo y el Iztaccíhuatl. Al dejar atrás a los volcanes, empezó la parafernalia del aterrizaje en el D.F., que abróchense los cinturones, que enderece el asiento, etc.., hasta que pude ver claramente la pista de aterrizaje a 10 m debajo de mi ventanilla; entonces empezó nuestra odisea, o debiera decir calvario???.

Los motores rugieron y la nave volvió a elevarse por sobre las nubes. Yo vi claramente la cara de asombro y molestia de la azafata, quien tomó el teléfono interno y se comunicó con el piloto, (me voy a referir a él como chofer del avión, con todo respeto por los choferes de ETN); obviamente el chofer no quiso aterrizar ya sea por falta de pericia o simplemente porque se quería meter unos cuantos pesos de más a la bolsa, ya que a partir de ese momento se dedicó a mentirnos con todos los dientes: primero nos “informó” que el aeropuerto del DF estaba cerrado por mal tiempo (neblina), no me explico cómo llegamos a 10 metros de la pista si estaba cerrado, después nos salió con la babosada de “voy a dar vueltas por 25 min, que es lo que queda de combustible, para ver si me dan permiso de aterrizar, parece que va a estar cerrado como por 1 o 2 horas”, el hombre tiene nivel de 3ero de primaria en matemáticas; después salió con que nos regresábamos a Veracruz, pero luego cambió y nos fuimos a Puebla.

Ya en puebla, nos bajamos del avión, pues estábamos esperando a que se reabriera el DF, mientras los de equipo se fueron a desayunar fuera de la sala de espera. Otros tres aviones, llegaron a puebla después del nuestro y todos absolutamente salieron de regreso a sus destinos antes de nosotros. Cuando por fin nos llamaron a formarnos para re abordar el avión, 1hor 45 minutos después, tuvimos que esperar a que los señores de la tripulación regresaran de su desayuno, a estas alturas ya les proferimos una rechifla, muy muy merecida.

De vuelta en el avión, nos informó el desalmado del chofer, que habríamos de esperar otros 45 minutos a que reabastecieran el avión de combustible, es increíble que en los 120 minutos que se pasaron desayunando, no se le haya ocurrido pedir ese combustible, me parece algo inaceptable, que debería de pagar por hacerlo.

Por fin después de 4 horas y 45 minutos, aterrizamos en el DF, donde el multicitado chofer, nos informó que parquearíamos en el lugar 75; otros 45 minutos de espera fueron necesarios para que por fin, abrieran la puesta del avión y pudiéramos pasar a un camión para dirigirnos a la salida del  aeropuerto, por cierto el avión no estaba en ese sitio que nos indicó el chofer quien se encerró en la cabina por miedo de recibir más que injurias. El trato que nos propinaron los empleados de Aeroméxico llego a niveles muy ofensivos y nos hizo pasar el peor viaje de nuestras vidas y son sin duda irrespetuosos y mentirosos.

Mientras esperábamos, 6 pasajeros alemanes vieron despegar su avión a Frankfurt haciéndolos perder otras 24 horas de tiempo, francamente estaban casi llorando, pues el daño que les ocasionaron los empleadillos de AM es sin duda irreparable.

Por mi lado, perdí mi cita con el especialista y voy a tener que esperar otro mes para recuperarla, así como un día de trabajo completito.

La solución es bastante simple, dejar e volar en AM, hay otras opciones y no son tan arrogantes y mentirosos; además cuestan como la mitad. AM ya no es ni la sombra de lo que fuera cuando aún teníamos a Mexicana. La relación calidad – precio es fatalmente mala y se han acostumbrado a maltratar a los mexicanos, siendo que además ya no son tan seguros…

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